¡Me aceptaron en el congreso! ¡A mí también! ¡Felicitaci-! ¿Qué? No es cierto. ¡Sí! Quieren conocer a Roboberta para ahondar en las relaciones humanos-robots. ¡Sos un menor de edad sin afiliación institucional! ¿Cómo te aceptaron? Es que soy un genio. Y les dije que iría bajo la supervisión de un adulto. Yupi.

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